Política | Deterioro de los ingresos

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La crisis de la deuda interna

El nuevo Programa de Desendeudamiento Familiar aprobado por la Legislatura porteña se inscribe en un contexto de endeudamiento récord: las familias argentinas acumulan más de $39 billones en deudas y casi tres de cada diez deudores enfrentan atrasos en sus pagos. La morosidad en créditos a hogares alcanzó niveles máximos en dos décadas, lo que explica la urgencia de medidas de alivio. Por Mateo Salvo Buenos Aires, 19 de junio de 2026. En los últimos meses, distintos informes privados y oficiales dieron cuenta de la magnitud del problema. Según la consultora Focus Market, el endeudamiento familiar superó los $39 billones en 2026, con un promedio de $5,7 millones de deuda bancaria por hogar y $1,1 millones en el segmento no bancario. El acceso al crédito formal creció: más del 55% de los hogares tiene deuda bancaria, frente al 41% registrado en 2023. Sin embargo, este mayor acceso vino acompañado de un fuerte aumento en la morosidad: el ratio de atrasos se cuadruplicó en un año, pasando del 2,7% en enero de 2025 al 10,6% en enero de 2026.  

Un informe de la consultora 1816 complementa este panorama: 5,3 millones de personas presentan atrasos en el pago de sus deudas, lo que equivale al 26,7% de quienes tienen algún crédito activo. La irregularidad en los créditos a hogares llegó al 12% en abril de 2026, el nivel más alto en más de veinte años. En el segmento no bancario, la situación es aún más delicada, con una mora que trepó al 31,5%, casi el triple que en los bancos regulados.  

Este escenario se explica por una combinación de factores: muchas familias recurrieron al crédito para sostener el consumo y cubrir necesidades cotidianas, pero los ingresos no acompañaron el ritmo de las obligaciones asumidas. Aunque algunas tasas de referencia bajaron en los últimos meses, los préstamos personales y las financiaciones con tarjeta mantienen costos elevados, lo que limita la posibilidad de refinanciar deudas en condiciones accesibles.  

En este marco, el Programa de Desendeudamiento Familiar y Personal aprobado en la Ciudad de Buenos Aires busca ofrecer una salida concreta. Al establecer un techo del 35% en la tasa nominal anual fija y plazos mínimos de 24 meses, la iniciativa intenta reemplazar compromisos caros por financiamiento más manejable. Además, las restricciones patrimoniales y de ingresos buscan focalizar el beneficio en sectores medios y medios bajos que atraviesan una fragilidad financiera genuina.  

La medida se convierte en una herramienta de alivio en un momento en que el endeudamiento familiar no solo compromete la capacidad de pago de los hogares, sino también su acceso futuro al crédito. La expectativa es que, con la participación del Banco Ciudad y otras entidades, el programa logre reducir la presión financiera sobre miles de familias porteñas que hoy se encuentran atrapadas en un círculo de deuda y mora.


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