Política | Milei no cumple
07/08
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Inflación en alza
La inflación en la Ciudad de Buenos Aires volvió a mostrar señales de tensión en julio y se acercó al 3% mensual, tras marcar un 2,9% según el Instituto de Estadística y Censos porteño (IDECBA). El Índice de Precios al Consumidor de la Ciudad (IPCBA) acumuló un 19,4% en lo que va de 2026 y registró una variación interanual de 33,2%, confirmando que el segundo semestre comenzó con un escenario desfavorable para el proceso de desinflación que se había insinuado en meses previos. Por Mateo Salvo Buenos Aires, 7 de agosto de 2026. El dato de julio implicó un salto respecto de junio, cuando el IPCBA había sido de 1,8%, y consolidó una aceleración en la dinámica de precios. En la comparación interanual, el índice también mostró un incremento: se ubicó 0,6 puntos porcentuales por encima del mes anterior. La suba estuvo impulsada principalmente por cinco divisiones —Restaurantes y hoteles; Vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles; Transporte; Alimentos y bebidas no alcohólicas; y Recreación y cultura— que en conjunto aportaron 2,11 puntos al alza del Nivel General.
El mayor impacto provino de Restaurantes y Hoteles, que subió 5,3% y aportó 0,59 puntos porcentuales a la inflación del mes. El incremento respondió a las subas en las tarifas de alojamiento en hoteles por motivos turísticos y, en menor medida, a los precios de alimentos preparados en restaurantes, bares y casas de comidas. En segundo lugar se ubicó Vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles, con un avance de 2,7% y una incidencia de 0,54 puntos, explicado por el alza en los gastos comunes de la vivienda, los alquileres y las tarifas residenciales de electricidad. El tercer lugar fue para Transporte, que aumentó 3,1% e incidió 0,35 puntos, principalmente por los incrementos en pasajes aéreos y en el boleto de colectivo urbano.
En el caso de Alimentos y bebidas no alcohólicas, el avance fue de 1,9% y marcó una incidencia de 0,33 puntos. Dentro de esta división, el principal impulso provino de verduras, tubérculos y legumbres, que treparon 9%. Le siguieron leche, productos lácteos y huevos (2,2%) y pan y cereales (1,6%). Sin embargo, la división con mayor aumento mensual fue Recreación y cultura, con una suba de 5,8% atribuida a los incrementos en paquetes turísticos por motivos estacionales.
El resto de las divisiones también tuvo incidencia positiva, aunque menor, con la excepción de prendas de vestir y calzado, que registró una merma del 1,6%. En términos interanuales, las divisiones Vivienda y servicios, Alimentos y bebidas, Transporte y Restaurantes y hoteles explicaron el 63% de la variación del Nivel General, consolidando su peso en la estructura inflacionaria porteña.
La inflación núcleo, medida como “Resto IPCBA”, fue de 2,2% en julio y aceleró hasta 32,1% interanual, apenas 0,3 puntos menos que en el mes anterior. Los precios regulados aumentaron 3% en el mes, destacándose las actualizaciones en aranceles educativos, tarifas residenciales de electricidad y cuotas de medicina prepaga, con una variación interanual de 41,7%. Los estacionales, por su parte, subieron 10,9% debido a las alzas en alojamiento turístico, paquetes vacacionales, pasajes aéreos y verduras, y aceleraron a 20,4% en la comparación anual.
El panorama se complejiza al considerar las expectativas del mercado. Mientras algunas consultoras habían anticipado una inflación por debajo del 2% en julio, con señales mixtas en alimentos y servicios, el dato oficial terminó mostrando un salto mayor. El Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central también había proyectado un escenario de relativa calma, pero la combinación de aumentos estacionales, ajustes tarifarios y subas en rubros sensibles como alimentos y transporte terminó desbordando esas previsiones.
La inflación porteña, entonces, comenzó el segundo semestre de 2026 con una señal de alerta: el índice general saltó de 1,8% en junio a 2,9% en julio, y la trayectoria interanual se ubicó en 33,2%, acelerándose 0,6 puntos. El desafío para los próximos meses será contener la presión de los precios regulados y estacionales, al tiempo que se busca sostener la desaceleración de la inflación núcleo. En un contexto de volatilidad cambiaria y ajustes en tarifas de servicios básicos, la dinámica inflacionaria de la Ciudad de Buenos Aires se perfila como un termómetro clave para evaluar la consistencia del proceso de desinflación a nivel nacional.
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