Política | Propuesta salarial rechazada

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Paritaria estatal estancada

La discusión paritaria en la Ciudad de Buenos Aires volvió a quedar atravesada por tensiones entre el Gobierno porteño y los gremios estatales. En la última reunión de la paritaria central, la administración de Jorge Macri presentó una propuesta que fue rechazada por la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE Capital), al considerarla insuficiente frente a la pérdida de poder adquisitivo acumulada en los últimos años. Por Mailén González Buenos Aires, 19 de junio de 2026. La oferta oficial consiste en un aumento remunerativo del 6% en junio, calculado sobre los salarios de mayo de 2026, y otro 4% en agosto, sobre la base de junio, tanto para el personal de planta permanente como transitoria. Además, se prevé una actualización del 6% en junio para los contratados bajo la modalidad LOYS, un régimen que desde hace tiempo genera críticas por las diferencias que mantiene respecto de los trabajadores de planta.  

En el sector salud, la propuesta incluye la actualización de los módulos de enfermería, que pasarán a 17.500 pesos en junio y 19.000 en agosto. Las guardias técnicas de lunes a viernes en hospitales públicos se elevarán a 120.000 pesos en junio y 130.000 en agosto, mientras que las guardias SADOFE alcanzarán los 140.000 y 150.000 respectivamente. También se contempla un incremento en el presentismo, que pasará a 81.285 pesos en junio y 94.536 en agosto. Las partes acordaron volver a reunirse en septiembre para revisar la evolución salarial en función de los índices del costo de vida, aunque desde el gremio advierten que la propuesta no logra recomponer lo perdido.  

ATE Capital insiste en que los salarios vienen deteriorándose mes a mes y que la oferta oficial no alcanza para recuperar el poder adquisitivo. Por eso, el sindicato reclama una suma fija de 250.000 pesos para todas las categorías, sin distinción, como medida de recomposición real. “No vamos a conformarnos con migajas mientras nuestros salarios siguen deteriorándose”, señalaron desde la conducción gremial, que además cuestiona la pirámide de adicionales por antigüedad y la continuidad de la suma fija de 60.000 pesos, congelada desde mediados de 2024. Según un informe técnico elaborado por el gremio, entre agosto de 2024 y abril de 2026 el índice de precios al consumidor de la Ciudad acumuló un 68,3%, por lo que esa suma fija debería haberse actualizado a un monto mucho mayor. Mantenerla sin cambios, sostienen, constituye un ajuste encubierto por inflación.  

El rechazo de ATE Capital no es nuevo. Ya en enero y en abril de este año la organización había desestimado las ofertas salariales del Gobierno porteño por considerarlas insuficientes. La situación de los trabajadores de la Ciudad, remarcan, sigue marcada por la precarización laboral, con múltiples regímenes de contratación, escasa incorporación a planta permanente y contratados con años de antigüedad que continúan en condiciones inestables. La brecha entre monotributistas y empleados de planta se amplía con cada negociación, y la actualización menor para los contratados profundiza las diferencias que arrastran desde hace tiempo.  

El conflicto paritario refleja un escenario más amplio de tensión en el empleo público porteño. Mientras el Gobierno busca sostener el equilibrio fiscal y contener el gasto en un contexto económico adverso, los gremios reclaman medidas urgentes para recomponer ingresos que se han visto erosionados por la inflación. La discusión sobre la suma fija congelada y la falta de actualización de los adicionales por antigüedad se convierte en un símbolo de la distancia entre las necesidades de los trabajadores y las decisiones oficiales.  

La próxima reunión prevista para septiembre será clave para evaluar si el Ejecutivo porteño está dispuesto a mejorar la oferta y atender las demandas gremiales. Por ahora, el rechazo de ATE Capital marca la continuidad de un conflicto que se arrastra desde hace meses y que pone en evidencia las dificultades para alcanzar acuerdos que permitan recuperar lo perdido. La organización sindical ratificó que seguirá en lucha por salarios dignos y por la estabilidad laboral real de todos los trabajadores y trabajadoras de la Ciudad, en un contexto en el que la recomposición salarial aparece como una deuda pendiente.  

La paritaria central del Gobierno de la Ciudad se convierte así en un escenario de disputa que trasciende lo estrictamente salarial y expone las tensiones sobre el modelo de empleo público, la precarización y la desigualdad entre regímenes laborales. Mientras tanto, los trabajadores esperan una respuesta que les permita recuperar el poder adquisitivo perdido y avanzar hacia condiciones de trabajo más justas y estables. La pulseada continúa y, con ella, la exigencia de que la política salarial porteña deje de ser un ajuste encubierto y se convierta en una verdadera recomposición.  


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