Política | Costo de vida porteño

10/07

0

¿Cuánto ganar para no ser pobre?

La medición oficial del Instituto de Estadística y Censos de la Ciudad de Buenos Aires volvió a ofrecer en junio una radiografía precisa del costo de vida porteño y de los ingresos necesarios para que una familia tipo no caiga bajo la línea de pobreza. Según el informe, un hogar integrado por dos adultos económicamente activos y dos hijos necesitó al menos 2.493.587 pesos mensuales para ingresar al segmento de clase media, siempre que no alquile. Por Mateo Salvo Buenos Aires, 10 de julio de 2026. Ese umbral marca la frontera entre el sector medio frágil y la clase media consolidada, una distinción que permite observar con mayor claridad cómo se estructura la sociedad porteña en un contexto de inflación moderada pero persistente. Las canastas relevadas por el organismo avanzaron 1,8% en promedio, en línea con la inflación del mes, lo que confirma que los precios en la Ciudad acompañaron la tendencia nacional.

El segmento previo, denominado sector medio frágil, requirió ingresos por al menos 1.994.870 pesos mensuales, también con un aumento del 1,8% respecto de mayo. Más abajo en la escala, la línea de pobreza para ese mismo hogar tipo se ubicó en 1.577.314 pesos. Una familia con ingresos inferiores a ese monto quedó clasificada como pobre no indigente, ya que logra cubrir la Canasta Básica Alimentaria pero no el conjunto de bienes y servicios esenciales. La línea de indigencia, en tanto, se fijó en 858.407 pesos: por debajo de ese valor, el hogar no consigue cubrir siquiera los alimentos mínimos necesarios para subsistir. Todas estas canastas se ajustaron en la misma proporción mensual, lo que refleja un movimiento parejo en los precios relevados por el IDECBA.

El informe divide a los hogares porteños en seis categorías según su capacidad de consumo. Para una familia tipo propietaria de su vivienda, los ingresos mensuales quedaron definidos así: hasta 858.406 pesos para la indigencia; entre 858.406 y 1.577.313 pesos para la pobreza no indigente; entre 1.577.313 y 1.994.869 pesos para los no pobres vulnerables; entre 1.994.869 y 2.493.587 pesos para el sector medio frágil; entre 2.493.587 y 7.979.478 pesos para la clase media; y más de 7.979.478 pesos para los sectores acomodados. Este último grupo representa el estrato de mayores ingresos dentro de la estructura social de la Ciudad. El organismo aclara que todas las mediciones se construyen con precios relevados exclusivamente en CABA, lo que permite captar particularidades locales que suelen diferir de los promedios nacionales.

La actualización mensual de estas canastas se realiza en función de los precios de alimentos, indumentaria, transporte, salud, educación y otros rubros que componen el gasto de un hogar tipo. La metodología busca reflejar la dinámica propia de la Ciudad, donde los servicios suelen tener un peso mayor que en otras regiones del país. En junio, la inflación porteña cerró en 1,8%, el menor valor en nueve meses y la tercera desaceleración consecutiva. En mayo, el IPCBA había marcado 2,1%, y la baja sostenida de los últimos meses confirma un proceso de enfriamiento gradual. Sin embargo, la variación interanual llegó a 32,6%, lo que muestra que el impacto acumulado en el bolsillo sigue siendo significativo.

Los servicios fueron nuevamente el motor de la inflación. Alquileres, salarios del personal doméstico y precios en restaurantes y bares lideraron las subas del mes. También aumentaron las cuotas de medicina prepaga, el boleto de colectivo urbano y los gastos comunes de edificios, rubros que compensaron caídas puntuales en otros sectores. La división Vivienda, que incluye agua, electricidad, gas y otros combustibles, avanzó 2,2% y aportó 0,44 puntos porcentuales al índice general. Los alquileres y las tarifas de agua explicaron buena parte de ese movimiento. Alimentos y bebidas no alcohólicas registraron un aumento de 1,6%, con las verduras a la cabeza (5,9%), seguidas por pan y cereales (2%) y lácteos (1,7%).

Salud mostró una variación de 2,9%, impulsada casi exclusivamente por los ajustes en las cuotas de medicina prepaga, que se convirtieron en uno de los principales motores de la inflación porteña durante el primer semestre. Transporte subió 2,1% y equipamiento y mantenimiento del hogar trepó 4,1%, en este caso por el incremento de salarios en el servicio doméstico y de productos de limpieza. La única división que mostró una baja fue prendas de vestir y calzado, con una caída del 0,7%, influida por promociones y liquidaciones de temporada.

El informe del IDECBA permite observar cómo la desaceleración inflacionaria convive con un costo de vida que continúa elevado y que exige ingresos cada vez más altos para sostener un nivel de consumo básico. La línea de pobreza y la de indigencia avanzan al ritmo de los precios, y la clase media necesita más de 2,4 millones de pesos mensuales para no retroceder en la escala social. En una Ciudad donde los servicios tienen un peso determinante y donde los alquileres, las prepagas y el transporte siguen ajustándose, la estabilidad estadística no siempre se traduce en alivio real para los hogares. La radiografía social porteña muestra así un escenario de tensiones persistentes, en el que la inflación baja pero el costo de vida continúa marcando el pulso de la vida cotidiana.


Compartir nota en las redes sociales Enviar Imprimir

Dejanos tu comentario