Política | Macri en modo campaña
12/06
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El orden como pretexto
La tensión política entre la Ciudad de Buenos Aires y la provincia volvió a escalar en los últimos días, luego de que el jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, pronunciara un discurso en el acto de egreso de la Policía de la Ciudad que generó fuertes repercusiones. Allí, el mandatario porteño aseguró que levantaría “un muro contra la barbarie y el desgobierno” del gobernador Axel Kicillof, en alusión a la frontera simbólica de la avenida General Paz. La frase fue interpretada como un gesto de confrontación directa hacia la administración bonaerense y rápidamente obtuvo respuesta desde La Plata. Por Mailén González Buenos Aires, 12 de junio de 2026. El ministro de Producción, Ciencia e Innovación Tecnológica de la provincia, Augusto Costa, que encabeza el espacio Movimiento Derecho al Futuro en CABA, fue quien recogió el guante y lanzó críticas contundentes contra Macri. “El mayor problema que hoy tiene CABA es su Jefe de Gobierno”, escribió en sus redes sociales, acusando al dirigente del PRO de apelar a la discriminación y de intentar ocultar falencias de gestión detrás de un discurso “rancio y reaccionario”. Costa recordó que Macri nació en Tandil y fue intendente de Vicente López, cuestionando la idea de levantar un muro para aislarse de la provincia: “La locura es total”, sentenció.
El funcionario bonaerense vinculó además las declaraciones del jefe de Gobierno con una estrategia electoral orientada a disputar votos con La Libertad Avanza. Según Costa, el macrismo atraviesa una crisis tras dos décadas de gestión en la Ciudad y, en su afán por competir con la ultraderecha, abandonó definitivamente el “disfraz republicano” para transformarse en una fuerza “rancia y reaccionaria”. En ese sentido, acusó a Macri de trasladar responsabilidades y de construir un enemigo externo para evitar hacerse cargo de los problemas internos de la Ciudad.
El cruce se produjo en un contexto particular: mientras Macri defendía la política de seguridad porteña y marcaba diferencias con la gestión bonaerense, la provincia organizaba el multitudinario sepelio del músico Carlos “Indio” Solari en Avellaneda, un evento que reunió a cientos de miles de personas sin incidentes ni necesidad de intervención policial. Para la administración de Kicillof, ese operativo fue una muestra de capacidad de gestión y de organización, en contraste con el discurso del jefe de Gobierno porteño.
La polémica se intensificó con el lanzamiento de la denominada “Operación Muro”, un despliegue masivo de seguridad en los accesos de la Ciudad que abarcó 24 kilómetros de la avenida General Paz y la frontera natural del Riachuelo. El operativo incluyó 27 pasos peatonales, 48 vehiculares y 16 puntos estratégicos de control, con participación de efectivos, patrulleros, motos, drones, helicópteros y la división K9. Según Macri, la iniciativa busca “construir un muro de control al desgobierno de Axel Kicillof y la provincia de Buenos Aires, donde la seguridad no es prioridad”.
El jefe de Gobierno supervisó personalmente el operativo junto a autoridades de seguridad y reafirmó su postura: “Cada delincuente que detenemos es una buena noticia. Esto es decisión política y vamos a seguir haciéndolo. De este lado está la gente buena y enfrente los delincuentes”. Las acciones incluyeron controles vehiculares sorpresivos, verificación de documentación y operativos focalizados en motos con dos ocupantes, transportes públicos y vehículos con vidrios polarizados sin habilitación. La operación se apoyó en el Anillo Digital, un sistema con más de 800 pórticos lectores de patentes que supervisa diariamente tres millones de dominios vehiculares.
El despliegue se organizó en cuadrantes norte y sur, abarcando desde el Río de la Plata hasta el Acceso Oeste, e incluyó puntos estratégicos como el Puente Alsina y la autopista Buenos Aires-La Plata. En paralelo, la gestión porteña destacó la incorporación de más de 5 mil oficiales en dos años y medio, alcanzando un total de 28 mil efectivos, además de la adquisición de patrulleros, motos, chalecos antibalas con geolocalización y armas de baja letalidad. También se realizaron operativos de saturación en estaciones de subte y centros de trasbordo, como la “Operación Tormenta Negra” del mes pasado, que derivó en 27 detenidos y el secuestro de drogas.
La respuesta de Costa no se limitó a cuestionar las declaraciones de Macri, sino que reivindicó el modelo de gestión provincial. “Los porteños no somos así, no discriminamos ni atacamos a alguien por vivir en otro lado. No queremos murallas ni separatismo berreta, sino más integración, más trabajo, más dignidad y menos desigualdad para poder vivir mejor. Menos muros imaginarios y más gestión real, como la que hace el gobernador Axel Kicillof todos los días”, concluyó el ministro.
El episodio refleja la creciente tensión política entre la Ciudad y la Provincia, con la seguridad como eje central de la disputa. Mientras Macri busca consolidar su liderazgo con un discurso de orden y control, la administración bonaerense responde con críticas a lo que considera una estrategia electoral basada en la confrontación y la estigmatización. En un escenario marcado por la polarización, el cruce entre ambas jurisdicciones promete seguir sumando capítulos en los próximos meses, con la seguridad y la gestión pública como terreno de disputa.
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