Política | Taxis eléctricos

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Banco Ciudad financia la renovación

La Ciudad de Buenos Aires dio un paso concreto hacia la modernización de su sistema de transporte público con la puesta en marcha de un plan de créditos blandos para la adquisición de taxis eléctricos e híbridos enchufables, una medida que busca reducir costos operativos, mejorar la calidad del servicio y avanzar en la transición energética. Con una tasa fija anual del 20% y montos de hasta 28 millones de pesos, la línea de financiamiento del Banco Ciudad ya permitió que una docena de unidades cero emisiones circulen por las calles porteñas, mientras otros 120 taxistas gestionan el préstamo. Sin fabricación nacional, así se promueven las importaciones chinas. Por Mateo Salvo Buenos Aires, 14 de agosto de 2026. El anuncio fue acompañado por una puesta en escena que buscó mostrar la dimensión histórica de la iniciativa. Jorge Macri, jefe de Gobierno porteño, se reunió con los primeros choferes que accedieron al crédito y destacó que la medida no solo representa un alivio económico, sino también un salto cualitativo en la movilidad urbana. “Hace un tiempo definimos la necesidad de ir hacia una transición eléctrica en el transporte público y también en el taxi. Por eso, creamos una línea de crédito especial en el Banco Ciudad con una tasa preferencial”, señaló. Según el mandatario, muchos taxistas lograron vender sus unidades anteriores a buen precio y ahora manejan vehículos de categoría superior, con un ahorro operativo que les permite afrontar las cuotas sin dificultad.

La Ciudad cuenta con unos 18.000 taxis en circulación, y el reemplazo progresivo de la flota por unidades eléctricas promete un impacto significativo en la economía del sector. Los cálculos oficiales indican que el costo operativo de un taxi eléctrico equivale apenas al 20% de lo que gasta un vehículo a nafta o GNC, lo que implica un ahorro del 80% en combustible. A esto se suma un mantenimiento mucho más sencillo: mientras un motor a combustión interna posee unas 450 piezas móviles, uno eléctrico apenas llega a 40, reduciendo la frecuencia y el costo de las reparaciones. La ecuación económica, sumada a los beneficios fiscales, convierte a la electromovilidad en una opción cada vez más atractiva.

El marco normativo porteño refuerza la conveniencia de la transición. Los autos eléctricos cuentan con una exención permanente del 100% en el pago de la patente, mientras que los híbridos gozan de un beneficio total durante los dos primeros años y luego de reducciones progresivas hasta el sexto. Además, se mantiene la exención del pago de peajes en toda la red de autopistas urbanas, una medida que Jorge Macri confirmó que se prorrogará por un año más. Estos incentivos buscan acelerar la adopción de tecnologías limpias y posicionar a Buenos Aires en línea con las grandes capitales del mundo.

Las unidades homologadas para el servicio de taxi ofrecen una autonomía de entre 380 y 400 kilómetros por carga, superando ampliamente el recorrido promedio diario de un taxi en la ciudad, estimado en unos 220 kilómetros. El sistema de recarga contempla tres modalidades: lenta, mediante enchufe doméstico; semi rápida; y rápida, que permite completar la batería en apenas media hora en estaciones habilitadas. Esta flexibilidad garantiza que los choferes puedan adaptar la carga a sus rutinas laborales sin perder tiempo de servicio.

La iniciativa se inscribe en un plan más amplio de movilidad sustentable que incluye el e-Bus del Casco Histórico y el TramBus, y que proyecta que para 2027 el 30% de la flota de colectivos funcione con energía limpia. El presidente del Banco Ciudad, Guillermo Laje, y el secretario de Tránsito, Darío Antiñolo, acompañaron la presentación, subrayando que la solicitud de los créditos se realiza de manera 100% digital a través del sitio oficial de la entidad. La digitalización del trámite busca agilizar el acceso y reducir la burocracia, en sintonía con la modernización del sistema de transporte.

La transformación de los taxis porteños no es solo un cambio tecnológico, sino también cultural. La imagen del clásico vehículo amarillo y negro se proyecta ahora hacia un futuro más silencioso, eficiente y respetuoso con el medio ambiente. La apuesta del gobierno porteño combina incentivos económicos, beneficios fiscales y un relato de modernización que busca instalar la idea de que Buenos Aires puede liderar la transición energética en la región. La presencia de los primeros taxis eléctricos en las calles es una señal concreta de que el proceso ya comenzó y que, con el respaldo financiero adecuado, puede extenderse rápidamente a toda la flota.

En un contexto de crisis económica y de debates sobre el rol del Estado en la promoción de nuevas tecnologías, la política de créditos para taxis eléctricos aparece como una estrategia pragmática: reduce costos para los trabajadores, mejora la calidad del servicio para los usuarios y contribuye a la reducción de emisiones contaminantes. La conmemoración de este paso inicial, con choferes orgullosos de sus nuevas unidades y autoridades destacando el impacto positivo, marca el inicio de una etapa en la que la movilidad urbana porteña se redefine bajo el signo de la sustentabilidad.  



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