Política | La inflación según Milei
14/08
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Sin embargo, sube
La aceleración de la inflación en la Ciudad de Buenos Aires durante julio, con un índice del 2,9%, reavivó las especulaciones sobre la medición nacional que difundiría el INDEC y puso en tensión los pilares del programa económico: dólar, deuda y tasas. El contraste entre los números porteños y el 2,1% informado a nivel nacional expuso las dificultades de sostener un relato de desinflación en un contexto de recesión, salarios deprimidos y consumo en caída, mientras los mercados financieros reaccionan con cautela ante vencimientos de deuda y movimientos cambiarios. Por Mateo Salvo Buenos Ares, 14 de agosto de 2026. El rebote inflacionario en CABA, superior al registrado en el Gran Buenos Aires (2,3%) y en Cuyo (1,9%), encendió las alarmas sobre la consistencia de las estadísticas oficiales. El INDEC informó un alza del 2,1% en julio, cortando una racha de tres meses de baja y alejándose del 0% que el presidente Javier Milei había pronosticado para agosto. El índice acumuló un 19,3% en lo que va de 2026 y un 33,8% interanual, con la inflación núcleo en 1,8%, los precios regulados en 2,1% y los estacionales en 4,5%. Sin embargo, el Centro de Economía Política (CEPA) advirtió que, de haberse aplicado la reponderación de la ENGHo 2017/18, el número habría sido de 2,2%, acumulando un 20% en el año, lo que refleja un desfase entre la medición oficial y la dinámica real de los precios.
El rubro alimentos y bebidas mostró un incremento promedio del 2%, con variaciones destacadas en la carne vacuna (3,7% para el novillo y 1,8% para el novillito), mientras el pollo redujo su precio en 7% y el cerdo se mantuvo estable. Las frutas y verduras tuvieron un comportamiento dispar, con alzas del 0,2% y del 14,8% en el segmento mayorista. Estos movimientos, aunque moderados en algunos casos, contribuyeron a la percepción de que la inflación volvió a ganar terreno en un escenario de ingresos reales deteriorados.
La reacción de los mercados financieros no se hizo esperar. Según Adcap, los bonos ajustados por CER superaron en rendimiento a los bonos a tasa fija, mientras que el breakeven de inflación para julio se ubicó en torno al 2%, tras operar en niveles de 1,8%-1,9% y alcanzar máximos intradiarios de 2,2%. Esta dinámica se da justo cuando el Tesoro nacional enfrenta vencimientos por unos $21 billones en agosto, de los cuales $4,5 billones corresponden a una Lecap emitida en abril que vence el 14. El Ministerio de Economía deberá resolver este desafío con un menú de bonos que, según analistas, será de sencilla resolución, aunque la incertidumbre sobre la evolución de la inflación y el dólar condiciona las expectativas.
El Banco Central, por su parte, mantiene una política de restricción de liquidez para contener la inflación, vendiendo Letras dollar-linked en el mercado secundario para retirar pesos. Sin embargo, la tasa de interés en 23% se vuelve difícil de sostener. Los analistas advierten que la entidad monetaria deberá decidir entre subir la tasa o permitir un deslizamiento del dólar. El economista Sebastián Menescaldi señaló que hacia el próximo año los bancos podrían ser más cautelosos en la oferta de dólares si aumenta la incertidumbre sobre los depósitos, lo que reduciría la liquidez del sistema financiero.
El dólar, en torno a los $1.500, se convirtió en otro foco de tensión. Menescaldi consideró que el gobierno intentará evitar movimientos bruscos, aunque no necesariamente mantendrá ese valor hasta fin de año. Durante el primer semestre hubo una oferta elevada de divisas, pero en la segunda mitad del año esa situación tenderá a moderarse. El Mirador de la Actualidad del Trabajo y la Economía (Mate) advirtió que desde abril el dólar comenzó un movimiento ascendente, con un incremento del 10% en poco más de tres meses, acompañado por un nuevo ciclo de giro de utilidades al exterior. En siete meses, las empresas remitieron 3.037 millones de dólares, principalmente del sector petrolero, aunque también de otras ramas, lo que explica por qué los dólares que salieron superaron a los que ingresaron, incluso con exportaciones elevadas en junio.
Entre noviembre de 2023 y junio de 2025, la economía generó 55 mil millones de dólares por saldo comercial, pero consumió 84.828 millones por intereses de deuda y fuga de excedentes, obligando a conseguir 37 mil millones adicionales por nueva deuda, blanqueo y rescates. “Los dólares que la economía real genera no son suficientes para atender la demanda de la economía financiera. El esquema solo sobrevive, por ahora, con un fuerte incremento de la deuda pública y privada y con el apoyo financiero de Estados Unidos”, señalaron desde Mate.
La combinación de inflación en alza, dólar contenido artificialmente, salarios rezagados y consumo deprimido configura un cuadro complejo para el gobierno. La divergencia entre las mediciones de CABA y el INDEC alimenta la percepción de manipulación estadística y erosiona la credibilidad del programa económico. Los mercados, atentos a los vencimientos de deuda y a la política cambiaria, reflejan la tensión en los precios de los bonos y en las expectativas de inflación. En este contexto, la promesa de desinflación rápida se enfrenta a la realidad de una economía que sigue mostrando desequilibrios estructurales y que depende cada vez más del financiamiento externo para sostenerse.
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