Legislativas | Ampliación presupuestaria
08/05
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Avance macrista con ayuda libertaria
La Legislatura porteña se convirtió en el escenario de una pulseada política que expone la difícil convivencia entre el macrismo y los libertarios, dos fuerzas que comparten el respaldo a la gestión nacional pero que en la Ciudad de Buenos Aires se disputan el poder local. Jorge Macri logró encaminar la ampliación del Presupuesto 2026 gracias a un guiño de La Libertad Avanza, que decidió abstenerse en la votación y permitió al oficialismo avanzar con un esquema de mayoría circunstancial. El movimiento, sin embargo, dejó al descubierto una dinámica de negociación que nadie quiere reconocer como acuerdo formal, pero que en la práctica se asemeja mucho a un entendimiento político. El PRO incorporó iniciativas libertarias en comisión, como el RIMICABA, un régimen de incentivos a la inversión inspirado en el RIGI nacional, y con ello dio aire a un bloque que busca instalar su agenda en la Ciudad. Por Martín Pérez Díaz Buenos Aires, 8 de mayo de 2026. La abstención libertaria fue clave para que el oficialismo pudiera avanzar en un recinto fragmentado, donde el PRO no cuenta con mayoría propia y necesita construir apoyos caso por caso. El gesto de La Libertad Avanza le permitió a Macri acercarse a la aprobación del presupuesto, pero también otorgó a los libertarios un beneficio simbólico: instalar parte de su programa económico sin asumir el costo político de votar a favor de la ampliación. Desde el bloque libertario insistieron en que no hubo negociación, que no consideran necesaria la ampliación y que su prioridad es avanzar con su propia agenda legislativa. Sin embargo, la incorporación de sus proyectos en la discusión presupuestaria muestra que su influencia crece en la dinámica porteña.
El peronismo, primera minoría en la Legislatura, quedó desplazado de la negociación y buscó marcar su posición con críticas al esquema de beneficios fiscales que, según sus legisladores, favorece a unos pocos y aumenta la carga tributaria sobre los sectores medios. Claudia Neira advirtió que el entendimiento entre Jorge Macri y los libertarios implica un modelo injusto y regresivo, con más impuestos para quienes trabajan y beneficios concentrados para sectores privilegiados. El bloque anticipó dictámenes alternativos tanto al RIMICABA como a la Ley Impositiva, intentando diferenciarse en un tablero donde el PRO y La Libertad Avanza lograron articular un esquema de gobernabilidad.
La escena refleja una tensión de fondo: el macrismo necesita sostener la gobernabilidad en la Ciudad y para ello se ve obligado a ceder espacio a los libertarios, que aprovechan cada oportunidad para instalar su agenda y proyectarse como alternativa local. La convivencia se vuelve difícil porque, aunque comparten el respaldo a la gestión nacional, en Buenos Aires los libertarios buscan desbancar al PRO de un poder que ejerce desde 2007. La incorporación de proyectos libertarios en la discusión presupuestaria muestra que el macrismo ya no define en soledad la agenda política porteña y que debe negociar con un socio incómodo que no oculta sus aspiraciones de disputar liderazgo en el distrito, proyectando la figura de Patricia Bullrich, ex presidenta del PRO a nivel nacional, como futura Jefa de Gobierno.
El clima político en la Legislatura estuvo marcado por ironías y comentarios que reflejan la tensión. A propósito del escándalo por los gastos de Manuel Adorni y el bajo piso de inversión requerido por el RIMICABA, algunos legisladores opositores ironizaron que las reformas en la casa del vocero podrían considerarse las primeras inversiones del régimen. Más allá de la anécdota, el comentario sintetiza el malestar de quienes ven en el entendimiento entre macristas y libertarios un esquema de beneficios fiscales sin impacto claro en la economía de la Ciudad.
De cara a la sesión del 14 de mayo, Jorge Macri aparece más cerca de su objetivo de ampliar el presupuesto, pero el escenario muestra un cambio sustancial: el oficialismo avanza en un tablero donde ya no tiene el control absoluto y donde los libertarios ganan centralidad sin asumir costos legislativos. La difícil convivencia entre ambos espacios se convierte en el eje de la política porteña, con un PRO que necesita sostener la gobernabilidad y un bloque libertario que aprovecha cada oportunidad para instalar su agenda y proyectarse como alternativa de poder. La incógnita es hasta dónde llegará esta dinámica y si el macrismo podrá mantener su hegemonía en la Ciudad frente a un socio que, más que acompañar, busca desplazarlo del centro de la escena política local.
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