Política | Bullrich en campaña
08/05
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Pescando en río revuelto
La política porteña atraviesa un momento de tensión que expone las fragilidades de La Libertad Avanza en su intento por consolidar una base electoral estable en la Ciudad de Buenos Aires. El episodio protagonizado por Patricia Bullrich desde Santiago de Chile, con críticas explícitas a la gestión urbana porteña y una comparación favorable hacia la capital chilena, se convirtió en un catalizador de un debate que excede lo coyuntural y pone en discusión el rumbo del oficialismo libertario en el distrito más estratégico del país. Por Mailén González Buenos Aires, 8 de mayo de 2026. La senadora eligió un escenario internacional para enviar un mensaje con destinatario directo en Buenos Aires: al destacar la limpieza, el transporte subterráneo, el tránsito y la política impositiva de Santiago, trazó un contraste con la administración de Jorge Macri y abrió interrogantes sobre su propio futuro político en la Ciudad. La repercusión fue inmediata, porque la frase no solo cuestionó aspectos concretos de la gestión local, sino que también delineó un modelo de ciudad basado en orden, seguridad y eficiencia, valores que Bullrich busca instalar como bandera.
El movimiento discursivo de Bullrich se inscribe en un contexto donde La Libertad Avanza enfrenta dificultades para sostener su capital político en Buenos Aires. Tras el impacto inicial de la victoria presidencial de Javier Milei, el oficialismo no logró consolidar una estructura territorial sólida en la Ciudad, y las figuras que intentaron ocupar ese espacio se vieron debilitadas por problemas internos o investigaciones judiciales. Manuel Adorni, mencionado en su momento como posible referente distrital, perdió proyección por las causas por enriquecimiento ilícito que lo involucran, mientras que otros dirigentes no consiguieron instalarse con fuerza en el electorado porteño. En ese vacío, la presencia de Bullrich adquiere relevancia: su trayectoria en el PRO, su rol como candidata presidencial en 2023 y su actual posición en el Senado le otorgan una visibilidad que contrasta con la fragilidad de los cuadros libertarios locales. La articulación con Pilar Ramírez, presidenta de LLA en la Ciudad y cercana a Karina Milei, refuerza la idea de que Bullrich no actúa en soledad, sino en sintonía con la estructura partidaria.
La crisis potencial de La Libertad Avanza se explica por la pérdida de adhesión en sectores que inicialmente acompañaron el proyecto libertario, debido a la persistencia de la crisis económica y los escándalos de corrupción que sacuden al núcleo del poder mileísta. Además, la expectativa de un cambio radical en la gestión urbana del PRO se fue diluyendo frente a problemas persistentes como la falta de avances en el transporte subterráneo, el deterioro de la limpieza y el peso de impuestos considerados distorsivos. La comparación con Santiago de Chile, más allá de su carácter provocador, puso en evidencia que la Ciudad de Buenos Aires no logró resolver cuestiones básicas de infraestructura y servicios, lo que erosiona la confianza de los votantes. En ese marco, la irrupción de Bullrich puede interpretarse como un intento de capitalizar el descontento y ofrecer una alternativa dentro del mismo espacio oficialista, aunque sin anunciar candidaturas de manera explícita. Su estrategia de “caminar la Ciudad” apunta a instalarse de manera paulatina, generando presencia territorial y construyendo un discurso que conecta con las demandas cotidianas de los vecinos.
El oficialismo libertario enfrenta así un dilema: mientras busca proyectar figuras propias en la Ciudad, la senadora emerge como una opción con capacidad de disputar liderazgo en un distrito gobernado por el PRO desde 2007. La tensión entre ambos espacios se intensifica, porque las críticas de Bullrich a la gestión porteña implican un cuestionamiento directo al legado macrista y abren la posibilidad de un reacomodamiento político en el distrito. La Libertad Avanza necesita sostener su base electoral en Buenos Aires para garantizar gobernabilidad nacional, pero la falta de referentes sólidos y la pérdida de confianza en algunos dirigentes generan un escenario de incertidumbre. En ese contexto, la figura de Bullrich aparece como un factor de equilibrio y, al mismo tiempo, como una amenaza para quienes intentan consolidar poder en la Ciudad. Su agenda internacional, con viajes a Montevideo, Santiago y posibles visitas a España y Estados Unidos, le otorga proyección externa, pero su foco en la Ciudad de Buenos Aires revela que el verdadero campo de disputa está en el territorio porteño.
La crisis de base electoral de La Libertad Avanza se manifiesta en la dificultad para retener el entusiasmo inicial y en la necesidad de redefinir prioridades. La comparación con Santiago de Chile no fue solo un gesto retórico, sino una forma de instalar parámetros externos frente a los cuales medir la gestión local. Al hacerlo, Bullrich introdujo un debate sobre el modelo de ciudad que Buenos Aires debería adoptar, y al mismo tiempo expuso las debilidades del PRO en su propio distrito. La pérdida de adhesión en sectores medios y populares, sumada a la falta de avances en políticas urbanas concretas, amenaza con erosionar su capital político. La senadora, con su experiencia y su capacidad de comunicación, se posiciona como una figura capaz de canalizar ese descontento y ofrecer una alternativa dentro del mismo espacio político. Aunque en su entorno insisten en que no existe una candidatura lanzada, los movimientos de Bullrich delinean un escenario donde su protagonismo se vuelve cada vez más difícil de disimular.
La Libertad Avanza enfrenta, entonces, el desafío de recomponer su base electoral en Buenos Aires, un distrito clave para sostener su proyecto nacional. La presencia de Bullrich, sus críticas a la gestión porteña y su articulación con dirigentes locales como Pilar Ramírez configuran un escenario de tensión interna y de posible reconfiguración política. La crisis de confianza en algunos referentes, la falta de avances en áreas sensibles y la comparación con modelos externos como el de Santiago de Chile ponen en evidencia que el oficialismo necesita redefinir su estrategia para evitar una pérdida de apoyo que podría tener consecuencias profundas. En ese tablero, la senadora se instala como una protagonista inevitable, capaz de incidir en la discusión sobre el futuro de la Ciudad y de marcar el rumbo de un espacio político que atraviesa un momento de fragilidad. La disputa por la base electoral porteña se convierte así en el epicentro de una crisis que amenaza con desbordar los límites locales y proyectarse sobre el conjunto de La Libertad Avanza.
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