Política | Clase media

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El costo de pertenecer

Los ingresos requeridos para acceder a los consumos típicos de la clase media en la Ciudad de Buenos Aires volvieron a subir en marzo de 2026 y reflejan con claridad el impacto de la inflación en el poder adquisitivo de los hogares. Según el último informe del Instituto de Estadística y Censos de la Ciudad (Idecba), una familia tipo de cuatro integrantes necesitó ingresos de al menos $2.342.861 para ser considerada estadísticamente parte del sector medio, habitando una vivienda propia. El dato marca un incremento de $73.645 respecto a febrero, cuando el piso era de $2.269.216, y representa una suba mensual del 3,2%, por encima de la inflación promedio de la Capital, que se ubicó en 3%. Por Mateo Salvo Buenos Aires, 17 de abril de 2026. El encarecimiento de consumos cotidianos como nafta, tarifas de luz y agua, transporte público, carne y cuotas escolares fue el principal motor de este aumento. Desde 2025, el umbral de la clase media supera holgadamente los $2 millones mensuales, lo que evidencia la pérdida de poder adquisitivo frente a la dinámica inflacionaria. El Idecba define estos estratos socioeconómicos a partir de sus relevamientos de precios en la Capital, que en marzo mostraron una aceleración respecto a febrero, cuando la inflación había sido del 2,6%. En el primer trimestre de 2026, el índice acumuló un 8,9%.  

El cálculo del ingreso mínimo para integrar la clase media contempla una canasta de bienes y servicios esenciales para la subsistencia de un hogar compuesto por dos adultos económicamente activos y dos menores. Incluye alimentación, salud, indumentaria, transporte, educación, esparcimiento y la adquisición o renovación de bienes durables para la vivienda. El informe se elabora tomando como referencia familias propietarias de su vivienda, por lo que no incorpora el costo del alquiler. Este punto es clave, ya que alrededor de un tercio de los hogares porteños son inquilinos y deben afrontar un gasto adicional significativo.  

En marzo, el valor promedio mensual de un departamento de tres ambientes y 70 metros cuadrados en la Ciudad alcanzó los $1.094.451, según el Zonaprop Index. Si se suma este gasto al umbral oficial, el ingreso mínimo para ser considerado clase media con alquiler trepa a $3.437.312. La diferencia marca la magnitud del desafío para quienes no son propietarios y deben sostener contratos de locación en un mercado que viene registrando aumentos muy por encima de la inflación.  

El Idecba también actualizó las cifras de la canasta básica total (CBT), que define el piso de la pobreza. En marzo se ubicó en $1.489.829, con un alza del 3,4% en el mes. Los hogares que no alcanzaron ese ingreso fueron considerados pobres. La canasta incluye transporte, artículos de limpieza, expensas, tarifas de servicios públicos, ropa, esparcimiento, salud, educación y comunicación. Por su parte, la canasta básica alimentaria (CBA), que marca el umbral de la indigencia, se fijó en $814.709, con un incremento del 2,9%. Este conjunto contempla únicamente alimentos básicos para la subsistencia. La suba de la línea de pobreza por encima del IPC refleja que los bienes y servicios no alimentarios tuvieron aumentos más pronunciados que los alimentos.  

El informe clasifica a las familias porteñas en cinco categorías según sus ingresos mensuales, que se actualizan mes a mes con la inflación. En marzo, los estratos quedaron definidos de la siguiente manera: indigentes, con ingresos inferiores a $814.709; pobres, entre $814.709 y $1.489.829; no pobres vulnerables, entre $1.489.829 y $1.874.289; sector medio frágil, entre $1.874.289 y $2.342.861; y acomodados, con ingresos superiores a $7.497.154. Esta escala permite dimensionar la estructura socioeconómica de la Capital y muestra con claridad cuánto se necesita en cada categoría para cubrir las necesidades básicas y mantener un nivel de vida acorde.  

El estrato de clase media, históricamente característico de gran parte de la población porteña, hoy requiere un piso de ingresos que supera ampliamente los $2 millones mensuales. En febrero de 2026, el umbral era de $2.269.216, y todo indica que seguirá ajustándose cada mes al ritmo de la inflación. La combinación de aumentos en consumos esenciales, tarifas y servicios, junto con la presión del mercado de alquileres, configura un escenario cada vez más desafiante para los hogares que buscan sostener su pertenencia a la clase media.  

La evolución de estos indicadores confirma que el acceso y la permanencia en el sector medio se ha vuelto un objetivo difícil de alcanzar para muchas familias en la Ciudad de Buenos Aires. La inflación persistente, el encarecimiento de bienes y servicios y la carga adicional que implica el alquiler para quienes no son propietarios obligan a repensar estrategias tanto desde el sector privado como desde las políticas públicas. En un contexto de ingresos que no logran acompañar el ritmo de los aumentos, la definición estadística de clase media se convierte en un termómetro del deterioro del poder adquisitivo y en un reflejo de las tensiones sociales que atraviesan la vida cotidiana de los porteños.  


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