Política | Crisis en salud

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Paro de residentes

Los residentes y concurrentes de los hospitales porteños realizaron ayer un paro que paralizó servicios en más de 25 establecimientos de salud de la Ciudad de Buenos Aires, en una jornada marcada por la falta de respuestas oficiales, el reclamo de recomposición salarial y la denuncia de un deterioro creciente en las condiciones de atención. La medida, votada en asambleas y acompañada por movilizaciones y acciones de visibilización, expuso nuevamente la tensión entre los trabajadores y el Ministerio de Salud porteño, que escuchó los planteos pero no ofreció propuestas concretas. En un contexto de recortes presupuestarios y pérdida del poder adquisitivo, los profesionales advirtieron que la crisis del sistema público se profundiza y que la situación laboral está directamente ligada a la calidad de atención que reciben los vecinos de la Ciudad. Por Mailén González Buenos Aires, 2 de octubre de 2026. El paro se definió tras una reunión mantenida la semana pasada con autoridades del Ministerio de Salud, encabezadas por la directora general de Administración y Recursos Humanos, Cecilia Klappenbach, y el director general de Atención Primaria, Diego Vacchino. Según relataron los representantes de residentes y concurrentes, el encuentro terminó sin avances: los funcionarios se comprometieron a transmitir el reclamo al ministro Fernán Quirós, pero no ofrecieron ninguna propuesta salarial ni un horizonte claro de negociación. “No hubo un compromiso inmediato ni una propuesta concreta”, lamentaron los delegados, que señalaron que la falta de respuestas aceleró la decisión de convocar a un paro general.

La medida de fuerza incluyó movilizaciones en distintos hospitales y centros de salud, además de asambleas informativas y campañas públicas para explicar la situación que atraviesan los trabajadores. En los pasillos de los hospitales, los carteles y volantes apuntaban a un mismo diagnóstico: la pérdida del poder adquisitivo golpea de lleno a los profesionales en formación, mientras que los recortes presupuestarios afectan el funcionamiento cotidiano de las guardias, los CeSAC y las farmacias públicas. La combinación de salarios depreciados y falta de recursos, sostienen, genera un escenario que compromete tanto la tarea asistencial como la formación de los futuros especialistas.

Los residentes y concurrentes, que constituyen una parte fundamental del sistema de salud porteño, remarcan que su situación laboral se encuentra en un punto crítico. La inflación acumulada del último año, sumada a la ausencia de actualizaciones salariales acordes, dejó a muchos profesionales con ingresos que no alcanzan para cubrir gastos básicos. En las asambleas, los trabajadores señalaron que el deterioro salarial no solo afecta la vida cotidiana, sino que también repercute en la capacidad de sostener guardias extenuantes, jornadas de estudio y prácticas clínicas que requieren dedicación plena. “La salud pública se sostiene con nuestro trabajo, pero cada vez es más difícil sostenerlo”, expresaron.

El reclamo, sin embargo, no se limita a lo salarial. Los profesionales denunciaron que los recortes presupuestarios aplicados en el sistema de salud porteño durante los últimos meses impactaron en la disponibilidad de insumos, en la infraestructura de los hospitales y en la capacidad de respuesta de las guardias. En algunos CeSAC, afirmaron, la falta de recursos obliga a reducir horarios o limitar prestaciones, mientras que en las farmacias públicas se registran demoras en la entrega de medicamentos esenciales. La situación, sostienen, afecta directamente a los pacientes y profundiza las desigualdades en el acceso a la atención.

En paralelo, los trabajadores vincularon la crisis del sistema de salud con el debate más amplio sobre el presupuesto 2027, que según informes recientes muestra una caída significativa en áreas clave como educación y una ausencia total de fondos destinados a la construcción de jardines de infantes. Para los residentes, este panorama confirma una tendencia de desinversión en políticas públicas esenciales y refuerza la necesidad de exigir mayores recursos para garantizar el funcionamiento adecuado de los hospitales y centros de salud. “La calidad de atención depende de las condiciones en las que trabajamos”, señalaron, insistiendo en que la defensa del sistema público es inseparable de la defensa de sus trabajadores.

Durante la jornada de paro, los hospitales funcionaron con guardias mínimas, mientras que en varios centros de salud se realizaron actividades abiertas para explicar a la comunidad los motivos de la medida. Los profesionales destacaron que la intención no es afectar la atención, sino visibilizar una situación que consideran insostenible. En algunos establecimientos, los pacientes se sumaron a las acciones de apoyo, expresando preocupación por el deterioro del sistema y por la falta de respuestas oficiales.

El Ministerio de Salud, por su parte, no emitió declaraciones públicas tras la medida de fuerza. Los trabajadores esperan una convocatoria formal para retomar el diálogo y avanzar en una propuesta que contemple una recomposición salarial y un compromiso concreto de inversión en el sistema público. Mientras tanto, las asambleas continúan y no se descartan nuevas medidas si no hay avances en las próximas semanas.

El paro de residentes y concurrentes dejó en evidencia un conflicto que se viene gestando desde hace meses y que atraviesa tanto lo laboral como lo estructural. En un sistema que depende en gran medida del trabajo de estos profesionales, la falta de recursos y la ausencia de respuestas oficiales generan un clima de incertidumbre que afecta a trabajadores y pacientes por igual. La jornada del 1 de octubre fue un llamado de atención que, según los protagonistas, busca defender no solo sus derechos, sino también la salud pública de la Ciudad. 


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