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Fuegos artificiales en Puerto Madero

Pese a la prohibición de pirotecnia ruidosa en CABA, hubo un show de fuegos artificiales en Puerto Madero. El episodio ocurrió apenas días después de que el jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, oficializara el decreto que prohíbe en todo el territorio de la Ciudad el uso de artificios pirotécnicos con “efecto audible”, una medida impulsada por la Agencia de Protección Ambiental (APRA) y presentada como un avance histórico en materia de convivencia urbana y protección de la salud. ¿Habrá sanciones para los responsables? Por Joaquín Ramírez Souto Buenos Aires, 2 de enero de 2026. La llegada del Año Nuevo volvió a poner en evidencia la distancia que suele existir entre las normas y su cumplimiento efectivo en el espacio público. A pesar de que la Ciudad de Buenos Aires fue declarada recientemente como “zona calma libre de pirotecnia”, un show de fuegos artificiales de alto impacto sonoro iluminó el cielo de Puerto Madero durante la medianoche del 1° de enero, generando sorpresa, malestar y preocupación entre vecinos y organizaciones que venían celebrando la nueva regulación ambiental. La situación quedó registrada en numerosos videos difundidos en redes sociales, donde se observan explosiones de gran potencia auditiva sobre los diques del barrio.

El episodio ocurrió apenas días después de que el jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, oficializara el decreto que prohíbe en todo el territorio de la Ciudad el uso de artificios pirotécnicos con “efecto audible”, una medida impulsada por la Agencia de Protección Ambiental (APRA) y presentada como un avance histórico en materia de convivencia urbana y protección de la salud. El anuncio, realizado el 22 de diciembre, convirtió a Buenos Aires en una jurisdicción completamente libre de pirotecnia sonora, ampliando una normativa previa que solo restringía su uso en un radio de 100 metros alrededor de zonas sensibles como la Reserva Ecológica Costanera Sur, hospitales y el Ecoparque.

Según explicó Macri al comunicar la medida, la pirotecnia ruidosa genera impactos severos en personas mayores, bebés y especialmente en quienes forman parte del espectro autista, además de provocar estrés y daños en animales domésticos y silvestres. “La pirotecnia sonora afecta la salud de personas mayores, con TEA y de bebés. Además, provoca daños a los animales y al ecosistema”, sostuvo el mandatario al fundamentar la prohibición. La resolución también establece multas para quienes incumplan la veda y solo contempla excepciones para señales de auxilio, Fuerzas de Seguridad y Defensa Civil.

Sin embargo, la madrugada del 1° de enero mostró un escenario muy distinto al esperado. Pasadas las 12, el cielo de Puerto Madero se cubrió de destellos y estruendos que se extendieron durante varios minutos, en un espectáculo que no fue organizado por el Gobierno porteño sino por particulares, según confirmaron fuentes oficiales citadas por la prensa. Las autoridades aún no informaron si se iniciarán investigaciones para identificar a los responsables del despliegue pirotécnico, que contradijo abiertamente la normativa vigente. ¿Habrá sanciones para los responsables o todo quedará impune?

El incumplimiento no se limitó a Puerto Madero. De acuerdo con registros audiovisuales difundidos por usuarios, en otros barrios porteños también se observaron fuegos artificiales sonoros, aunque de menor escala. La situación se replicó incluso en ciudades costeras como Mar del Plata, donde miles de personas recibieron el año con un espectáculo de pirotecnia en la playa, pese a que la provincia de Buenos Aires también cuenta con regulaciones estrictas sobre el uso de artificios de alto impacto sonoro.

La nueva normativa porteña, que instruye a la APRA a reforzar controles y adecuar la legislación ambiental, se suma a una tendencia nacional que en los últimos años avanzó hacia la prohibición o restricción de la pirotecnia ruidosa. Municipios como Berazategui, Bahía Blanca, Bragado y Trenque Lauquen ya habían implementado medidas similares, mientras que provincias como Salta y ciudades como Ushuaia cuentan con prohibiciones totales o parciales desde hace años.

Mientras tanto, el Gobierno porteño insiste en que la medida responde a un pedido reiterado de vecinos y organizaciones vinculadas a la salud y el bienestar animal. La Ciudad ya había definido en 2020 una “zona calma” en torno a reservas ecológicas y hospitales, pero la nueva resolución amplía la prohibición a todos los barrios sin excepción, con el objetivo de garantizar un ambiente más seguro y saludable para la población.

Alcoholemia en CABA

En paralelo a los incidentes con pirotecnia, la Ciudad desplegó un amplio operativo de control vehicular durante la noche del 31 de diciembre y la madrugada del 1° de enero. Según datos oficiales, se realizaron más de 5000 controles de alcoholemia en distintos puntos estratégicos de la Capital Federal. De ese total, 38 conductores superaron el límite permitido de alcohol en sangre, lo que representa una tasa de positividad del 0,77 por ciento, por debajo del promedio anual de 0,97 por ciento.

Los controles detectaron 12 casos con dosajes superiores a 1 gramo por litro, lo que implica inhabilitaciones para conducir de entre cuatro meses y dos años. Otros 26 conductores registraron niveles de entre 0,5 y 0,99 gramos por litro, lo que conlleva sanciones de entre dos y cuatro meses sin permiso de circulación. Las autoridades destacaron que la tasa de positividad fue menor a la habitual, aunque insistieron en la importancia de reforzar la prevención durante fechas festivas, cuando el riesgo de siniestros viales aumenta significativamente.

El operativo se enmarca en la política de alcohol cero al volante que rige en la Ciudad desde 2022 y que busca reducir la siniestralidad vial, especialmente en horarios nocturnos y fines de semana. La combinación de controles intensivos, campañas de concientización y sanciones más severas forma parte de una estrategia integral que apunta a disminuir los accidentes relacionados con el consumo de alcohol.

La coexistencia de estos dos fenómenos —el incumplimiento masivo de la prohibición de pirotecnia sonora y la reducción en los casos de alcoholemia positiva— dejó un balance mixto para el inicio del año. Mientras la Ciudad celebra avances en materia de seguridad vial, enfrenta al mismo tiempo el desafío de hacer cumplir una normativa ambiental que busca proteger a los sectores más vulnerables y promover una convivencia más respetuosa en el espacio urbano.




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