Información general | Efectos de la inflación persistente

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Cada vez es más caro no ser pobre

Una familia tipo porteña necesitó en septiembre casi $1,7 millones para no ser considerada pobre y más de $2,6 millones para ingresar a la clase media, según el último informe del Instituto de Estadística y Censos de la Ciudad de Buenos Aires (Idecba). El dato actualiza la radiografía social del distrito en un contexto de ingresos tensionados, inflación persistente y caída del consumo, y muestra cómo los umbrales económicos para cada estrato continúan desplazándose hacia arriba mes a mes. Por Mateo Salvo Buenos Aires, 9 de octubre de 2026. El organismo porteño toma como referencia a un hogar compuesto por dos adultos de 35 años, con dos hijos de seis y nueve años, ambos económicamente activos y propietarios de su vivienda. Para este grupo familiar, la línea de pobreza se ubicó en $1.687.299 mensuales, cifra que equivale al costo de la Canasta Básica Total, integrada por alimentos y otros gastos esenciales. Por debajo de ese monto, pero por encima de los $925.941, el informe clasifica a los hogares como pobres no indigentes. Cuando los ingresos no alcanzan siquiera ese último valor, el hogar queda ubicado en la categoría de indigencia, ya que $925.941 es el costo de la Canasta Básica Alimentaria, el conjunto mínimo de alimentos necesarios para subsistir.

El estudio también detalla la composición de los estratos sociales por encima de la línea de pobreza. Los hogares no pobres vulnerables fueron aquellos con ingresos mensuales de entre $1.687.299 y $2.135.852. Este segmento, que suele experimentar fluctuaciones ante variaciones de precios o ingresos, representa una franja particularmente sensible a los cambios económicos. Por encima se ubica el sector medio frágil, que comprendió ingresos de entre $2.135.852 y $2.669.815. Se trata de familias que logran cubrir la Canasta Total pero aún no alcanzan el umbral que define a la clase media consolidada.

Para ingresar a la clase media, el hogar tipo necesitó en septiembre ingresos desde $2.669.815 mensuales. Ese valor equivale a 1,25 veces el costo de la Canasta Total, que alcanzó $2.135.852 en el mismo período. El umbral de clase media aumentó $66.259 respecto de agosto, cuando se ubicaba en $2.603.556, y mostró un incremento de $672.437 frente a septiembre de 2025, lo que representa una variación interanual del 33,7%. El informe ubica dentro del sector medio a los hogares con ingresos de entre $2.669.815 y $8.543.407 mensuales. Quienes superaron este último monto quedaron clasificados dentro de los sectores acomodados, ya que ese nivel de ingresos equivale a cuatro Canastas Totales.

La actualización de las canastas y umbrales sociales permite observar cómo la estructura social porteña se desplaza en paralelo a la dinámica inflacionaria. Aunque la Ciudad registra desde mediados de año niveles mensuales de inflación por debajo del 2%, el costo de vida continúa avanzando y empuja hacia arriba los ingresos necesarios para sostener determinados estándares de consumo. La medición del Idecba, que se realiza exclusivamente con precios relevados en el distrito, refleja además particularidades propias del mercado porteño, como el peso de los alquileres, las expensas, los servicios educativos y de salud, y el costo de los alimentos frescos.

El informe se publica en un momento en el que distintos estudios privados advierten una caída del consumo masivo en todo el país, con regiones más afectadas que otras según la composición de sus canastas y niveles de ingreso. En la Ciudad, la presión sobre los hogares se manifiesta tanto en los segmentos de menores recursos como en los sectores medios, que enfrentan aumentos sostenidos en bienes y servicios esenciales. La brecha entre los ingresos reales y los costos de las canastas continúa ampliándose, y obliga a las familias a ajustar gastos, modificar hábitos de consumo o recurrir a estrategias de financiamiento para sostener su nivel de vida.

La estratificación social elaborada por el Idecba, que se actualiza mensualmente, permite seguir con precisión la evolución de los ingresos necesarios para evitar caer en la pobreza, mantenerse dentro de la clase media o acceder a los sectores acomodados. En septiembre, los valores mostraron una nueva escalada que consolida la tendencia de los últimos meses y evidencia las dificultades de los hogares porteños para acompañar el ritmo de los precios. En un contexto económico marcado por la inflación, la recesión y la pérdida de poder adquisitivo, la medición aporta una referencia clave para comprender cómo se reconfigura la estructura social de la Ciudad y cuáles son los desafíos que enfrentan las familias para sostener sus condiciones de vida.


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